Nuestra Oración

Nuestro cuento en dos ruedas...

Señor, con tu ejemplo quiero aprender a llevar mi vida
Con el rostro al viento.

Padre con humildad te pido, enséñame a no temer;
A transitar con mí moto como por la vida,
De noche igual que con la luz del día.

Enséñame a disfrutar; a sentir en el rostro
la suave humedad del rocío
O el fresco de la lluvia.

Enséñame a tener el carácter para avanzar a pesar de la fatiga, del frio cortante o los rayos del sol.

Enséñame a reconocer tu mano en cada
paraje que cruce en mi paso.

Enséñame a aceptar mi humilde dimensión
Ante la majestuosidad de tus obras.

Enséñame a convivir sin distinción
Y mirar a mis compañeros a través de tus ojos.

Enséñame a servir a mis amigos
eliminando todo rasgo de egoísmo.

Enséñame a enfrentar con serenidad las adversidades.

Enséñame a conservar la prudencia
Para conducir mí moto con seguridad.

Enséñame a mostrar que mi moto
es un instrumento de paz.

Enséñame Padre;
a encontrar en todos los caminos, tus senderos.

Igualmente Señor te doy gracias por permitirme
Disfrutar el espíritu de libertad.

Gracias por darme la oportunidad
de conocer y no temer a la velocidad.

Gracias por darme fortaleza física
Para soportar la fatiga de las travesías.

Gracias por darme el entusiasmo
Para programar y emprender nuevas rutas.

Gracias por darme los medios para hacer del motociclismo, el más agradable pasatiempo.

Gracias por darme la vida con salud.

Gracias por darme la estabilidad
emocional que sustenta mi seguridad.

Gracias Señor, por todas las
bendiciones recibidas y tu bondad.

Gracias, por enseñarme a conducir
con el rostro al viento.